Lectura con prisas en niños

Lectura con prisas en niños
Lectura con prisas en niños
En las últimas semanas varios padres (1) me han hablado sobre un problema concreto de algunos niños en cuanto a la lectura: leen con prisas, es decir, les interesa tanto saber el final que pasan por las páginas sin prestar demasiada atención y, prácticamente, sin enterarse de lo que pasa en ellas.

Este problema, muy común también entre adultos, forma parte de lo que yo llamo malos hábitos lectores, que no son otra cosa que el conjunto de malas prácticas y vicios que impiden disfrutar y aprovechar al máximo la experiencia lectora. En las entradas dedicadas a trucos, consejos y prácticas para mejorar la comprensión lectora en niños hablaré con más detalle de este tipo de problemas.


Como he dicho anteriormente, la lectura con prisas es un mal hábito, y ahora añado: se puede corregir. Aquí dejo cuatro pistas para conseguir corregir este mal hábito en niños (algunas sirven también para adultos).

1. Piensa que en la lectura importa cada palabra. La verdadera experiencia lectora significa vivir muchos libros. Es necesario cambiar el concepto de "acabar muchos libros" por el de  "vivir muchas lecturas", porque la riqueza de cada lectura se va descubriendo a lo largo de la misma, no sólo al final. Dicho con otras palabras, la lectura es un camino y podemos (debemos) vivirlo de principio a fin.

2. Frena las prisas lectoras con preguntas. Una de las técnicas de comprensión lectora más eficaces es la que se basa en la realización de preguntas sobre el texto leído. Los niños leen un texto (capítulo, etc.) y debe responder a las preguntas sobre el mismo que le haga un adulto. Funciona igual (o mejor, según cada caso particular) si en lugar de hacer preguntas:

  • Se pide al niño que explique lo que ha leído con sus propias palabras, o que cuente su parte favorita.
  • Se pide al niño que realice una actividad vinculada a la lectura que ha realizado, como un dibujo.

3. Busca lecturas adecuadas, como libros en los que para seguir la aventura tienen que tomar decisiones (que llevan a una u otra página del libro), o tienen que resolver pistas... Hay muchos en el mercado.

4. En casos muy graves, limíta la lectura al niño de tal forma que pueda leer un tope de páginas del mismo libro al día.  Al no poder sobrepasar el límite, el niño aminorará el ritmo, comprenderá más de lo que está leyendo y lo recordará con mayor facilidad porque si no, al día siguiente, no se enterará de la continuación del libro. Ten claro que  si aplicas esta técnica el niño tiene que poder leer varias cosas diferentes en un dia.

Una de las herramientas más poderosas que tienen los niños es la imaginación y la lectura es una estupenda manera de entrenarla: que el niño recree en su mente, con su imaginación, lo que está leyendo en un libro es como si lo estuviera viviendo... es la máxima experiencia lectora.

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Notas:
(1) Para estos casos, entiéndase padres, tíos, abuelos, tutores...

A good reader is not reading a lot of books, but living each reading